Carta a la señorita Sonia
Eres muy pesada. Y básicamente, ése sería el mensaje pretendido con esta misiva. Podría dejarlo ahí, pero no va a poder ser. La caja de Pandora ha petado y no hay vuelta atrás.
Ocurre que, en este preciso momento, estoy dudando sobre si debo seguir con este recurso no violento o si debería redactar un impreso de denuncia por acoso intelectual.
Oye: ¿no te aburres de decir siempre lo mismo? ¿No te entra un sopor desmedido cuando nos sueltas, ¡otra vez!, el rollo ése del papel que necesitas que te haga llegar la señorita Marta?
La señorita Marta amenaza con direccionarte un duplicado de su partida de bautismo, porque igual te mola. Total, vas a seguir pidiendo el otro papel per sécula seculorum y se lo reclamarás a nuestros herederos, sin cortarte un pelo, desde el más allá. Y de ahí nacerá una leyenda del calado social de la chica de la curva. Los internautas del futuro enfrentarán tus videoconferencias a través de su iPhone 4238 y se preguntarán atormentados los unos a los otros qué papel es ése que necesita la señorita Sonia, para que su espíritu quede en paz para siempre, para todos y todas.
Pero no hallarán respuesta. Porque las respuestas están siempre en el interior de uno mismo. Así que, por favor, señorita Sonia, busca el papel en tu interior y mándamelo en pdf, porque he generado una morbosa curiosidad por tal documento intangible, objeto de tu deseo.
La señorita Macarena.
4 comentarios en «Carta a la señorita Sonia»
Gracias por alegrarme el día Macarena.
Ya tengo preparados los análisis de sangre, creo que será lo próximo que me solicite la Señorita Soña.
Gracias a ti, por tantos buenos ratos como pasamos 😉
holaaaaaaaaaaa?, se me escuchaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaaa?
Irene a
Adler. Pregunto porque después de meter la parrafada seguro que no puedo entrar, pero lo intento, como ves te tengo fé Macarena.
¡Alto y claro, Irene Adler! ¡Qué alegría leerte al fin! Agradecida y emocionada por tu fidelidad a mis cosillas…