3117, en mi cabeza…

3117, en mi cabeza…

Como si pudieran latir, posé mis manos sobre las cajas apiladas. Recibí en mis dedos el polvo que acumulan las estancias que resisten a los días de persianas bajadas y recuerdos agazapados. Las acaricié por los laterales y musité mi despedida. El sol cedía poco a poco a su sombra y se excusaba por su retirada. 3117 es el número que queda de una pasión; de paseos por el monte, de tiempo dedicado al trabajo fino sobre las tablillas de…

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Mis lugares

Mis lugares

Casi nada se parece ya a como era. Pero hay lugares que siguen siendo si cuando nos reencontramos con ellos, seguimos sintiendo que la fuerza de los recuerdos nos los recuperan tal como eran. Y vuelven las personas y vuelven los olores, los sonidos, las sensaciones, las emociones que fotografiaron los espacios que no sobrevivirían. Mientras me seco al sol y contemplo la piscina, puedo atrapar en mi nariz el olor a tortilla de patata que escapa de la bolsa…

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Fin

Fin

El pasado 25 de junio terminé de escribir La visión de Eda, mi cuarta novela. Qué increíble momento de felicidad. Qué últimas dos semanas… Me hubiera encerrado día y noche para poderme dedicar en exclusiva a avanzar en ese final apuntalado que pedía ya los últimos ladrillos, la capa de imprimación y una primera mano de pintura, al menos. Poner la palabra fin a un manuscrito es parir: despedirse de cada personaje es una contracción que nace en las entrañas…

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Sola en tu bar

Sola en tu bar

He venido a este bar que tanto te gustaba porque  sus sofás recogían bien tu dolorida espalda; porque tenía mucha prensa, porque ponían buen café, porque solo a ti te preparaban tostadas después de las doce: pan de molde, mantequilla y mermelada. Mientras espero mi café en la barra, busco mi monedero. Mierda, en este bar se pagaba siempre con el tuyo; no había opción. Es muy raro, se asoman las primeras lágrimas. He venido aquí porque te echo muchísimo…

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