Más bonita que ninguna
Hay un par de cancioncillas que me llevan siempre a mi infancia y con ello, claro, a mi madre.
Una es «Con la cara lavada y recién peiná, niña de mis amores qué guapa estás…». Estoy frente al espejo del cuarto de baño, chiquitina, morenita, risueña, y mi madre peina mi melenita mientras me canturrea y nuestras miradas y nuestras sonrisas se encuentran en el espejo.
La otra es «… Más bonita que ninguuuuuna…». Esta la escucho en mi cabeza cuando evoco abrazos tiernos y momentos de complicidad.
Pero esta segunda canción tiene un tiempo nuevo. Ahora soy yo quien la canta; se la canto a mis hijas y se la canto a una de mis grandes amigas de la madurez.
Quiero hablar de ella aunque no la cite por su nombre. Es tan discreta que sin su permiso no lo haré, pero sé que ella leerá y sabrá.
Es una mujer tan grande que cuando pienso en ella la visualizo con diez centímetros más de altura; aunque no los necesita porque es esbelta, elegante y estilosa. Es bella por fuera y, sobre todo, sobre todo, por dentro.
Ella me ha reconciliado con los audios del WhatsApp. Los detesto, aunque entiendo que son prácticos; resuelven en un pis pas la urgencia de comunicar. Pero ¿cómo se recupera luego una información que no queda escrita? ¿Cuál de los audios era aquel en el que se decía aquello? Antes de que mis hijas me ilustraran sobre que pueden escucharse directamente a la oreja sin hacer partícipe a nadie próximo a tu espacio vital, provocaban en mí una irritación superlativa: no podía oírlos en el momento y luego olvidaba hacerlo.
No obstante, mi amiga protagonista de esta entrada, crea los archivos sonoros más hermosos y más entrañables del mundo; sus audios no transmiten información, sino amor. Amor en forma de improvisada cancioncilla, de un mejor deseo para ti, en ese día, en ese momento. Es escucharla y sonreír desde el corazón, sentirte querida y feliz de tenerla.
La quiero por infinidad de cosas y también porque es «Más bonita que ninguuuuuuuna…».Para ti, querida mía. Gracias por salirme al encuentro en esta vida.
Nota final: sobre la letra de la canción… en fin, para otro post. Eran otros tiempos, sí.