El trajín del pelotero
Me pregunto a dónde van las palabras que no decimos. Y a dónde los pensamientos que de tan recogidos y arrinconados no aciertan a componerse en frases. Sé que muy lejos, no; porque son cobardes, nacen del miedo. Los visualizo como escarabajos peloteros, haciéndose bola al menor roce. No sé hacia dónde se dirigen —imagino— rodando. Podría ser hacia la boca del estómago, desde la cabeza y por la garganta. También podría ser hacia los pulmones o directos al corazón. Lo…