La vuelta al calcetín
Estáis echando en falta que no haya despotricado suficientemente por aquí sobre la nieve. Ya. No es que haya aprendido a apreciarla después de los años: la odiaré siempre. Es porque estoy haciendo grandes esfuerzos por ignorarla y las circunstancias que vivo me están poniendo fácil no tenerme que enfrentar demasiado a su hipócrita belleza y a su estampa mentirosa. La nieve es tan prepotente que no da opción. Estoy ahora mismo en el trance de poner mi casa patas…