Sin cortarse un pelo
Entro en una perfumería de una conocida franquicia. Saludo y me entretengo en los estantes buscando algunas cosas que necesito. Pasados unos minutos, llamo la atención de la dependienta: “Perdona: ¿me puedes dar un contorno de ojos”. Me mira fijamente. Se gira y atrapa una cajita alargada. Me la tiende: “Éste es anti arrugas y anti edad”, me dice ¡la muy perra! “No te cortas un pelo”, le digo sin acritud. Y ella sonríe, pillada en falta, esbozando una disculpa:…