El crujido
Anteayer volví a mi ciudad por unas horas para acompañar a una amiga en la despedida de su madre fallecida. Estoy revuelta desde que conocí la noticia. Mi generación tiene ya padres y madres mayores. Eso es así y nos vamos haciendo a la idea; aunque resistiéndonos, es verdad. Nos cuesta dejar marchar nuestra juventud y tanto o más asimilar que —si no lo hemos hecho ya— el momento de llorar a quienes nos dieron la vida está más cerca,…