Madre excelentísima, ruega por nosotros.

Madre excelentísima, ruega por nosotros.

Ruega, ruega, sí. Ruega todo lo que te dé de sí el día, porque como vaya…

Tan segura de ti vas por la vida, a guadañazos con las madres sencillas del parque y acogotadas nos tienes. Desde mi escueto ajuar para la crianza y mis dudosas capacidades para hacer de mis hijas mujeres de bien el día de mañana, me atrevo a encender una vela para que me incluyas en tus plegarias.

Ruega por mí, madre excelentísima. Ilumíname el sendero del parque cuyo trasiego no ofenderá a vecino alguno; muéstrame el árbol caído que mis hijas deberán ignorar sin mirar atrás; desvela para mí el momento justo en el que debo ponerme en pie y caminar hacia el abrazo de mi primogénita, que aguarda en el desespero a su despreocupada madre cada primer día de la semana; no permitas mi verborrea loca con las comadres que, desconociendo la ubicación exacta de sus vástagos, alimentan su ignorancia sobre el buen hacer de una madre excelentísima.


Dame, dame. Dame con ese látigo verbal que diluye mis alborotadas palabras y me sume en la estupefacción. No seré yo quien enfrente esa mirada inquietante para decirte: «Pero cómo te pasas, tía».

Un comentario en «Madre excelentísima, ruega por nosotros.»

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos: El responsable del proceso es Macarena Domaica Goñi. Tus datos serán tratados para recoger opiniones sobre las publicaciones del blog. La legitimación del tratamiento es por consentimiento del interesado. Tus datos serán tratados por Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. Tienes derecho a acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos, como se explica en la política de privacidad.