Otros mundos que están en este

Otros mundos que están en este

El parón de las vacaciones es también el arreón de otras cosas. Aquellas que durante el curso no encuentran fácilmente su espacio: la lectura, el cine, las series… Pero llegó agosto y con él la posibilidad. Así que me he tirado al libro electrónico como una loca y he reservado unos momentos de tranquilidad para uno de los libros a los que le tenía ganas: El cuento de la criada.

El cuento de la criada es violencia psicológica del más alto nivel: es puro terror. Las páginas de esta novela muestran un mundo en el que, en el marco de la dictadura puritana que domina la República de Gilead, son suprimidos todos los derechos de las mujeres. Pierden hasta sus nombres. Su único valor (y bastante relativo) reside en la capacidad que tengan de ofrecer niños y niñas sanos a parejas estériles.

Cuando digo ofrecer es justo eso. Las mujeres potencialmente fértiles (porque han debido tener previamente al menos un hijo) son acogidas en casas de las familias de mayor estatus para que el cabeza de familia las monte y las preñe. Una vez parido el bebé, es entregado a la señora de la casa para ser criado como hijo o hija legítimo. Las mujeres que tras tres intentos no son fecundadas, son rechazadas y degradadas a la categoria de «no-mujer». Lo peor. O casi lo peor. Hay otras castas de mujeres con sus respectivos uniformes y cometidos perfectamente definidos, sometidas a una violencia estructural brutal. No destriparé más.

Este es el planteamiento central de la novela, pero es mucho más que eso. Margaret Atwood describe una sociedad patriarcal, esclavista, alienante —incluso para los varones—, que recupera mucho de lo peor de las sociedades que nos han precedido hasta lograr la nuestra que, con sus carencias y retos pendientes, es para mirarla con cariño, leído lo leído.

Lo más inquietante de la narración, a mi modo de ver, es que la protagonista nos hace saber desde el principio que lo que ocurre no ha sido siempre así. Es una mujer joven, pero tiene la edad suficiente para haber conocido nuestra sociedad tal como era antes de que todo el mundo quedara preso de una histeria colectiva por la supervivencia de la especie, el sometimiento de las mujeres como arma absoluta de control y la regulación represiva de todos los ámbitos de comportamiento social.

La protagonista va y viene del pasado reciente al presente y confronta los tiempos de tal forma, que transmite una claustrofobia insoportable y el drama de una tragedia personal y social silenciada que busca rebelarse.

Sumergirme en historias como estas me hacen sentir a salvo y agradecer la suerte y la oportunidad de vivir como vivo y donde vivo. Pero también me hace renovar la consciencia de que hay otros mundos cerca del nuestro que requieren nuestra visión crítica, nuestro apoyo y nuestra denuncia permanente. No están demasiado lejos los pueblos y las personas que viven bajo el yugo de múltiples violencias. Quienes crean historias que suceden en entornos tan hostiles y asfixiantes como el de la criada del cuento beben de ahí, de esa realidad insoportable que se muestra cuando tenemos la valentía de asomarnos al mundo real y dejarnos tocar y conmover.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos: El responsable del proceso es Macarena Domaica Goñi. Tus datos serán tratados para recoger opiniones sobre las publicaciones del blog. La legitimación del tratamiento es por consentimiento del interesado. Tus datos serán tratados por Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. Tienes derecho a acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos, como se explica en la política de privacidad.