Que vienen, que vienen…
Los Reyes Magos son lo más. Yo vi la barba del Rey Melchor cuando era pequeña y no se me van a olvidar nunca ni la imagen ni lo que sentí. Cada vez que recupero esa visión me vuelve también la sensación de transgresión, de haberme colado en un universo mágico, mientras sus majestades me hacían dormida. Recuerdo la barba y después la capa bordeada de pelo blanco… Buahhh… La pera.
La magia vuelve un año más a las miradas de las criaturas y me parece increíble que las personas adultas nos hayamos puesto de acuerdo al menos en esto. Hombres y mujeres dándolo todo, para regalar a nuestros niños y niñas una infancia de purpurina y luces. Custodiamos un secreto a voces, que se silencia con la complicidad, incluso, de los Reyes Magos más jóvenes, que saben que tienen entre manos una información importante y altamente sensible.
Ayer les contaba mi padre a mis hijas, que cuando éramos pequeños nos despertaba en el día de Reyes al grito de Les rois, les rois! Yo no lo recordaba, pero cuando lo dijo recuperé ese llamado para mi archivador de recuerdos bonitos de mi niñez. Los Reyes Magos traían a casa regalos, claro, pero lo mejor que me ha quedado de aquello han sido esas imágenes fotografiadas con mis ojos de niña: el vestido azul de flamenca, el caballito blanco, el Mazingerzeta, la Nancy… y los botes de cristal llenos de chucherías, que mi madre preparaba como si fueran tarritos de miel. Y todos juntos, en pijamas y camisones, despeinados, con la ilusión en las caras, los nervios…
Ahora soy parte de la corte real y me toca decir Les rois! Pero esto no es posible ningún año. Son mis niñas las que olfatean la magia desde sus habitaciones y se ponen en pie a horas muy tempranas… Con temor abren la puerta de nuestra habitación y susurrando dicen: «Mamiiii, papiiii… parece que han venido los Reyes, ¿eh?»
Lo que viene a significar: venid con nosotras, que nos da cosa, jajaja…
Lo que viene a significar: venid con nosotras, que nos da cosa, jajaja…
Y no me extraña: que vengan los Reyes Magos a casa de una es algo muy grande.