Unos largos en el Omecillo
Cada mañana de este impasse por el que transito desde hace semanas, salgo de casa con mi bicicleta y una mochila ligera a la espalda, y pedaleo con tranquilidad y mirada consciente a todo lo que sucede mientras todo lo demás pasa. Es uno de los lujos que permite el autocuidado: contemplar. No hay prisa. La urgencia ha cambiado de acera y en la mía hay flores a los lados, trinos, árboles maduros, ruidos de ciudad que no van conmigo…