Que no te sepa malo
«Una cosica te voy a decir y que no te sepa malo» Si un maño o maña te larga esta frasecica…, espera cuando menos una impertinencia, ja, ja, ja… Te avanzo que te sabrá malo seguro, que intentarás hacer como que no y que se te notará en la cara que estás conteniendo una fresca en la punta de la lengua. Y esto te pasará por la sencilla razón de que esta entradilla aragonesa tiene una construcción magistral, no hay escapatoria: es una trampa en la que sientes que tienes que mantener el tipo y hacer ver que tienes encaje y que se te pueden decir las «cosicas» con confianza, porque tú no eres de esas personas que se pican. ¡Ja! Maños, 1; resto del mundo mundial, 0.
Me unen lazos afectivos y familiares con un puñadico de maños a quienes quiero mucho; huelga decir que este post no pone en riesgo las humildes relaciones diplomáticas que de mí dependan entre las comunidades vasca y aragonesa. De hecho, esta frasecica tan irritante ha sido una aportación (de incalculable valor para su aplicación en mis cositas que yo ya sé) generosa y amistosa de nuestros amigos maños, que nos han visitado recientemente. Felices los cuatro, como dice la canción, hemos echado risas y dado ejemplo de que las fraternidades intercomunitarias dan muy buenos ratos y que se puede charrar bien a gusto y decirnos muchas cosicas que, lejos de sabernos malas, nos dan mucha vidilla. Hay terrenos pantanosos por los que conviene caminar con cautela, como la gestión estatal de las perricas y ojo cuidado con abordar la diferencia entre higos y brevas, porque ahí sí te puedes meter en un jardincico, si tu interlocutor maño es un erudito en árboles frutales y otras regalías de la madre tierra, ja, ja, ja.
Me entusiasman los localismos de la lengua castellana: identificar las especficidades en la manera de expresarnos, las diferencias en la utilización de las formas verbales, agregar al diccionario personal voces que en nuestro terruño están en desuso, la música con la que los acentos propios acicalan la comunicación…
He encontrado un artículo en internet que me ha requetechiflado: Diez expresiones que solo entenderás si eres de Aragón. Una vez reté a un amigo periodista —otro apasionado de la observación del uso de la lengua— a encajar determinadas expresiones en las entrevistas que hacía en su programa de radio. Eran unas cuantas, pero ahora solo recuerdo «en tanto en cuanto» y «pelillos a la mar». Tras leer este artículo, me pongo deberes yo misma: como sea, tengo que utlizar «Vamos a ir china chana, pero dingolondango» e «Iros todos a muyir fardachos».
Parafraseando a mi amigo maño cuando supo escucharme las comillas en una frasecica provocadora que le arrojé: «Qué rico es el castellano».