Y «puto» dejó de ser adjetivo
En los últimos días, meses, años… están pasando cosas. Votamos todo el tiempo, el miedo entra en campaña y en el Parlamento; cuesta encontrar alguien en los tranvías que no mire hacia abajo, entregado al frenesí de deslizar dedos y teclear sin teclas; los pintxo-potes son también los viernes, los libros no son una opción para la gente menuda, las cajas de los supermercados se defienden solas, pagamos con el teléfono, vuelve el sarampión… En fin, unas cosas más graves…