Oremos
Está lloviendo lo que ya está en los escritos. De hecho, fue durante el invierno y la primavera pasada cuando llovió lo que no estaba en los escritos. En la bella San Sebastián llovió, incluso, más. El cielo está ya reservado entero para donostiarras y no queda sitio para nadie más. Hay en marcha, además, un proyecto de construcción de unos embalses celestiales, para que puedan seguir dale que te pego con las traineras cuando arriben junto al Padre. Fijáos…