Mientras las princesas duermen
Cada noche me asomo a sus refugios de color, para encontrarlas rendidas al abrazo de sus edredones, con sus ojitos cerrados y su pelo revuelto, tan suaves… Les acomodo la ropa, retiro los muñecos que les merman espacio, corrijo malas posturas, acaricio sus caritas, las beso. Y pienso en que no hay dos niñas más bonitas en el mundo, más alegres, más tiernas, más mías. Pienso en la calma que me transmiten antes de dormir, al verlas así,…