Fin
El pasado 25 de junio terminé de escribir La visión de Eda, mi cuarta novela. Qué increíble momento de felicidad. Qué últimas dos semanas… Me hubiera encerrado día y noche para poderme dedicar en exclusiva a avanzar en ese final apuntalado que pedía ya los últimos ladrillos, la capa de imprimación y una primera mano de pintura, al menos. Poner la palabra fin a un manuscrito es parir: despedirse de cada personaje es una contracción que nace en las entrañas…