La peor. Sin paliativos.
Me dispongo a vomitar uno de mis dramas de baja intensidad; esos que tan buenos ratos os dan. Se me escapa qué sentido tiene este don natural que venía en mi equipamiento vital que hace que mientras yo expreso desazón y desamparo, os tronchéis visualizándome, y mi amiga Mercedes vaya un paso más allá y vea viñetas humorísticas con bocadillos que entrecomillan mis palabras. Debo tener una Mafalda talludita en mi interior. Asumo que, por lo que sea, mis…