Una carta de puño y letra
Hace unos días escribí una carta de puño y letra. Una carta a un ser querido sobre papel y trazo de tinta negra irregular, personal. A mí me sigue gustando desenvainar mi pluma y transcribir el dictado de mi cabeza: a trompicones, tal y como vienen las frases a mis dedos; en bruto, sin limar. Me gusta tachar sin contemplaciones lo que, decididamente, no va. Y encajar la palabra que echaba en falta, en medio de otras dos. Y así,…