Un rincón entre bambalinas
Vaya, qué días más raros… Cuánta nostalgia, cuánta tristeza, cuánta necesidad de abrazarse y compartir, cuánta ansia de reconfortarse en los afectos y, al tiempo, cuánto vacío en la ausencia irreversible. Dicen que fuera también hace frío. No entro en calor. Ahora es otra vez de noche y no hay nadie que me distraiga ni nadie para quien esbozar una sonrisa; nadie a quien agradecer su presencia, nadie con quien recordar, nadie que no sea él: aquí o allá, hace…