La capucha increíble

La capucha increíble

Decía una cancioncilla de un cuento de mi infancia: «Tengo una capucha que es algo increíble; cuando me la pongo me vuelvo invisible». Quiero esa capucha.

No la quiero para maldades ni cotilleos, la quiero para descansar. Para desdibujarme como objetivo de exigencias, para facilitarle una salida cobarde a mi vulnerabilidad, para evitar ser fiscalizada en mis procesos, para cuidar sin dejarme arrebatar la carta blanca, para llorar sin esconderme, para jugar a imaginar que si dejo de ver, la cabeza dejará de dolerme.

Me pondría la increíble capucha para estarme ratos y ratos pegadita a las personas sabias sin exponer mi incultura. La vestiría para protegerme esos días en los que siento que todo el mundo me trata mal. Me la pondría también para lavarme la cara y salir de la ducha. Me la comería a poquitos para que actuara también por dentro.

Quiero la capucha para poder hacer off sin dar explicaciones. Quiero la capucha para quitármela solo si me da la gana.

4 comentarios en «La capucha increíble»

    1. ¡Hola!
      ¡Qué ilusión compartir este recuerdo!
      Pues no sé cómo se podría encontrar, la verdad. Mi recuerdo es escucharlo en cassette y supongo que andará en algún rincón del camarote de la casa de mis padres.
      Siento no poder ayudaros.
      Gracias por visitar mi blog.

      ¡Saludos!

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