Me felicito

Me felicito

Hoy hace un año. Era miércoles, pasadas las nueve y media de la noche. Yo iba cantando una frase de un tema que estábamos trabajando en la coral y, entonces, un movimiento extraño, una luz potente y una certeza se hicieron protagonistas del momento. Mr. Sandman fue durante varias semanas la banda sonora de mis sueños.

Ha pasado un año del atropello y en pocos días volveré a pasar por quirófano. No pasa nada. Nada grave, al menos. Solo que aún no he recorrido por completo esta etapa y tengo que seguir caminando; es más de lo que podía hacer hace un año.

Este tiempo ha sido importante. Es increíble todo lo que he aprendido durante estos meses. Para empezar, ¡a hacer ganchillo! Ja, ja, ja… Pero también a reconocerme necesitada de ayuda y a recibirla, a aceptar las limitaciones de moverme sentada, en muletas o muy despacio; a pedir que me llevaran un café de la barra a la mesa, me abrieran una puerta o me cedieran un lugar para sentarme porque no me aguantaba de pie; a manejarme con los miedos, con las inyecciones de heparina, las trabas y el colapso de la sanidad pública, y a afrontar la soledad inmensa que he sentido en momentos de fragilidad.

Sin embargo, he sido capaz de sentir que esta experiencia indeseable venía con un regalo: tiempo para mí, el mejor de los regalos. He leído mucho, escrito todo lo que me debía y compartido tiempo de calidad con personas que enriquecen mi día a día y a las que necesito en mi vida más de lo que pensaba. Cuando te pasas la vida corriendo, a todas estas cosas apenas te da tiempo.

Ha transcurrido un año y estoy bien. Y, si todo va como espero, estaré mejor de aquí a unos meses. No sé cuánto mejor, no me obsesiona, no permito que la angustia se apodere de mis pensamientos.

Puede sonar raro, pero tengo la necesidad de celebrar este aniversario. Porque cada vez que me detengo a pensar en todo lo que he vivido, la emoción más potente que siento es la del agradecimiento por la oportunidad de reencontrarme en cualquiera de las formas en las que he podido hacerlo. Así que, sí, me felicito y me doy un abrazo grande en este primer aniversario de mi atropello. Me quedo como una reina y ¡palante!

10 comentarios en «Me felicito»

  1. Me encanta leerte. Yo también te felicito. Te felicito porque en todo este tiempo siempre me sorprendió comprobar tu enorme capacidad de mantener un optimismo a prueba de médicos bordes, de burocracias, de comentarios apocalípticos y demás lindezas que todos los días mucha gente bastante frustrada con su propia vida, se dedica a regalar a los demás. Aún a los que están bien jodidos. En fin, hay que aprender a convivir también con semejantes ejemplares. Y tú lo sabes hacer muy bien. Es más, yo diría que has hecho una maestría en torear burros y burradas.

    Te felicito también por haber sabido sacar partido y encontrar el lado bueno de la fatalidad y dedicarte a escribir un libro del que tanto he disfrutado, además de coser, lidiar y disfrutar con tus niñas, marido, y amigas…. Y aquí me incluyo yo, que he tenido tiempo de disfrutar contigo, de charlar y compartir comidas, cafeces y sonrisa.
    Ahora bien, no te deseo más accidentes para poder seguir pudiendo pasar maravillosos ratos contigo. Sin embargo, sí deseo que la vida no te engulla conforme empieces a trabajar, y que tampoco me engulla a mí (que también tengo esa tendencia) y que podamos seguir apreciando y disfrutando de lo más bonito que nos brinda la vida. El tiempo vivido y compartido con las personas que tanto queremos y que nos hacen grandes.

    Gracias Macarena, guaparena, como dice la Mentxu

    1. Qué lindas, palabras, amiguita querida 🙂 Gracias. También por tus cuidados y tu compañía en estos meses; por tantos ratos de conversación, de compartir cosas; buenas y no tan buenas. En tan grata compañía todo resulta más fácil.
      Y sí, que la vida esta loca que amenaza nuestros bienestares no nos engulla. Te quiero mucho.

  2. Brindo por ti. Por tu capacidad de sobreponerte, de extraer lo positivo de este tiempo, por no haberte quejado, por evitar caer en el victimismo y por adivinar con total exactitud cuándo aparecer; ese día que tú y yo sabemos, fue un milagro.
    GRACIAS por estar en mi vida y ser mis palabras en tantas ocasiones.

    1. ¡Brindemos por esos milagros del tipo «hago chas y aparezco a tu lado»! 😉 Gracias a ti por tantas cosas,; por tu llamada de hoy y por todas esas otras en las que me llamas «solo» para darme un beso (como si fuera poco). Abrazo gordo, Raquel.

  3. Felicidad y felicidades, querida Macarena. El tiempo es un regalo, pero solo quien se lo merece sabe apreciarlo. Y tú te lo mereces. Miedo me das: si ya entraste en este año siendo sabia… saldrás con una altura que cualquier te echa el guante. Beso

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