El origen y el fruto
El origen y el fruto se hacen presentes en mi despertar antes de que mis ojos se abran completamente, dejando que se desenfoquen las últimas secuencias que fabrica mi mente semiconsciente. Son dos caballeros vestidos de marrón y verde que agarrotan la boca de mi estómago durante todo el día. Aflojan su presión al anochecer, para dejarme descansar unas horas, con la tristeza encabezando los títulos de crédito de los sueños que protagonizaré. He pasado deprisa por muchas calles en…