Cortarrollos

Cortarrollos

Hoy me ha venido a la cabeza una noche de hace treinta y tantos años. Mis dos hermanas, mi hermano y yo, en la cocina, cenando. Mi madre sacando patatas y huevos fritos de las sartenes con movimientos rápidos. Ella, muy seria. Nosotros, de risas plúmbeas. ¿Sabéis esa flojera que a veces le da a la chiquillería…? Risas tontas por cosas tontas, cubiertos que se van al suelo, el agua que cae sobre el pan y el mantel tras rebasar…

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La caja de la heparina

La caja de la heparina

Hace unos días soñé que me levantaba  y—yo sola, sobre mis dos piernas— para guardar la caja de las inyecciones de heparina en el aparador. Desde esta esquina del sofá donde paso la mayor parte del día, trabajo sin descanso mi potencial capacidad telequinética. Lo hago con tenacidad y entusiasmo pero, de momento, no he obtenido resultados. Para alguien como yo, que entiende la armonía visual como peaje necesario para el equilibrio mental y la paz espiritual, contemplar las cosas…

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El signo de mis circunstancias

El signo de mis circunstancias

Hoy he recibido un mensaje de una persona que se preocupaba por mi estado y por el avance de mi recuperación: «Supongo que igual te aburrirás», decía. Qué presunción más mona y qué reconfortante la pizpireta respuesta que se ha dibujado en mi sonrisa. El atropello ha sido una faena, sin duda. Llevo desde el día 17 boca arriba, con la espalda más o menos inclinada y con escasas, breves y molestas oportunidades para experimentar con mi maltrecha verticalidad. He…

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Aún no había llorado

Aún no había llorado

Han pasado diez días desde el atropello. La operación salió bien, he vuelto a casa y tengo el dolor más o menos controlado. Estoy acomodada en el sofá, con la pierna estirada, enfundada en una aparatosa rodillera ortopédica y tapada con una manta. Estoy viendo un vídeo musical precioso que mandó hace unos días un compañero de la coral… y he roto a llorar. Todavía no había llorado. Escuchando la versión con solista* de una nana maravillosa, las lágrimas, como…

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