Una cuestión de precio
Si hay algo a lo que soy muy sensible es a las incoherencias y, en particular, a las mías. Intento que mi forma de vivir sea respetuosa con mi modo de pensar (y educar), pero no siempre lo consigo. Resbalo una y otra vez en aceras por las que debería transitar con más cuidado. Soy plenamente consciente; tanto, como débil para cortar con aquello que sé que no está bien. Encuentro justificaciones que si bien no me convencen, me dan…