Sobre El loco de Dios en el fin del mundo
Reseña del libro de Javier Cercas. Literatura Random House, 2025
Alguien le advirtió a Javier Cercas de que corría el riesgo de blanquear a la Iglesia si aceptaba la invitación del Vaticano para escribir este libro. Aún así, asumió el reto para poderle llevar a su madre una respuesta del papa: quería preguntarle a Francisco si su madre —tal y como ella creía— volvería a ver a su padre cuando ella también muriera. Desde mi punto de vista es una razón lo suficientemente importante como para que una persona que se declara atea desde que perdió la fe tras leer San Manuel Bueno, mártir, emprenda el viaje documental, experiencial y emocional que le ha debido suponer escribir este texto. «He aquí un loco sin Dios persiguiendo al loco de Dios hasta el fin del mundo”.
La propuesta iba, además, presentada con un bonito lazo: que se te ponga delante el responsable de la editorial de la Santa Sede y te invite a sumarte a la expedición que acompañará al papa en su visita a Mongolia, para que luego lo cuentes y escribas sobre el viaje, el papa, la Iglesia y el Vaticano como te parezca… Se me hace la boca agua.

Elegí El loco de Dios en el fin del mundo como lectura final de mis vacaciones. Ha sido un poco raro dedicar tantas horas a seguir a Cercas por su narración sobre la historia reciente de la Iglesia y el papado de Francisco, porque, a ratos, tenía la sensación de estar siendo succionada desde mi verano para ser transportada a mi mesa de trabajo.
Pero ha merecido la pena. Este es un libro que respira horas de lectura (y estudio, diría yo) previas al viaje del autor a Roma. El lenguaje de la Iglesia no es fácil, como no lo son sus estructuras de funcionamiento interno ni relacionales. En mi opinión, Cercas ha hecho un trabajo de inmersión escrupuloso y honesto; sin concesiones, desde el respeto y la predisposición a escuchar para intentar entender.
Las entrevistas recogidas en el libro van aportando elementos para un retrato poliédrico del papa Francisco y ofrecen una visión amplia de la Iglesia desde puntos de vista tan singulares como lo son las personas que acceden a conversan con el escritor. Todas las entrevistas resultan sumamente interesantes; para las personas creyentes o vinculadas a la Iglesia, desde luego; pero creo que también lo serán para quienes tengan un interés por el conocimiento desde dentro de la única institución que acumula más de dos mil años de historia.
Las sombras de la Iglesia católica están presentes en los medios de comunicación con relativa frecuencia. Como persona que se dedica profesionalmente a la comunicación en la Iglesia, puedo afirmar que lograr la atención para mostrar las zonas de luz que sostienen y dan sentido a la labor de la Iglesia resulta mucho más difícil. Por eso reconforta tanto leer El loco de Dios en el fin del mundo, si eres creyente porque de verdad te lo crees.
El viaje a Mongolia de Francisco en 2023 es el eje sobre el que gira la acción de este texto que es mucho más que una crónica de la visita a un país de la periferia de la Iglesia. Cercas hace gala de una curiosidad perseverante que permite a las personas lectoras escuchar a los y las protagonistas, comprender a través de ellos y ellas al tiempo que lo hace él, revisar y dudar con la prudencia que él lo hace, dejarse seducir por la experiencia de vida de quienes un día decidieron entregar sus vidas a los miserables de la tierra en nombre de Jesucristo. El viaje profesional y personal del autor nos guía en el conocimiento de Jorge Bergoglio, para tratar de entender desde dónde se construyó el papa que la Iglesia fue a buscar al fin del mundo.
El libro enfrenta temas como la difícil relación de la Iglesia con el sexo, la pederastia, el celibato, el clericalismo, la razón y la fe, el papel de las mujeres en la Iglesia, la pastoral misionera, la geopolítica, las corrientes internas de la Iglesia con sus tensiones vaticanas correspondientes, la resistencia a los cambios, el proceso sinodal —apuntado en el Concilio Vaticano II e impulsado por Francisco—, para dar a las comunidades cristianas espacios para opinar y debatir sobre el presente y futuro de su Iglesia; la gestión de la comunicación, los mensajes y el tratamiento que los medios dan a las informaciones sobre la actividad, decisiones, movimientos y declaraciones del papa…
Hay muchísima información de interés en El loco de Dios en el fin del mundo, pero en ningún caso resulta abrumadora. Javier Cercas lo hace fácil, no te pierdes ni pierdes de vista el objetivo que lo pone todo en marcha: encontrarse unos minutos a solas con el papa para preguntarle sobre la resurrección de la carne y la vida eterna, para preguntarle si su madre verá de nuevo a su padre cuando muera.
No me parece fácil escribir un libro sobre el papa, sobre el Vaticano y sobre la Iglesia, y pretender que resulte atractivo tanto para el público creyente como para el no creyente. Desde mi punto de vista, Cercas lo ha conseguido. Hace el trabajo de campo para que podamos hacernos preguntas y buscar (y quizá encontrar) respuestas; nos lleva con ilusión hasta el final del libro con la urgencia de conocer la respuesta a esa pregunta que —como le dijeron— nadie le hace al papa.
Termino con un agradecimiento al autor por las horas compartidas a lo largo de las casi quinientas páginas de El loco de Dios en el fin del mundo. Hacía tiempo que no terminaba un libro tan emocionada.