Cantos de sirena

Cantos de sirena

Punta Galera estaba hoy hermosa como siempre y rabiosa como a veces.

Nos hemos quedado con las ganas de sumergirnos en las aguas limpísimas que nos prometía el recuerdo de otros años, como recompensa al acceso pedregoso y osado de algunos tramos. Nada más alcanzar la visión magnífica del salvaje acantilado, hemos asistido a la bofetada de una ola rápida y cargada contra las piedras donde hubiéramos querido tumbarnos para secarnos al sol tras el baño.

Nos hemos permitido unos minutos para respirar nuestra impotencia frente a ese mar enfadado y solitario que con sus azotes nos pedía distancia, para resolver su diálogo interior a pesar de nuestras miradas descaradas.

Cambio de planes.

Cala d’Hort nos ha recibido populosa pero accesible. Podríamos despedirnos de la bella y calurosa Ibiza, de su mar y su arena en esta playa con una vista de lo más sugerente: la roca de Es Vedrà.

Las guías de viaje vinculan este islote con el hogar de las sirenas de la mitología griega; aquellas que con sus cantos llevaban a la perdición a los marineros ¡y al mismísimo Ulises! Bellísimas y seductoras ninfas con cola de pez harían llegar hasta su barco melodías cautivadoras irresistibles, con el afán de retenerlo; un escollo más en su pesaroso viaje de vuelta a Ítaca.

Se cuenta que Es Vedrà es el tercer lugar más magnético de la Tierra (después del Polo Norte y el Triángulo de las Bermudas). Hay visitantes que aseguran haber sentido una energía especial en el lugar y personas que dicen haber visto luces extrañas… ¿Ovnis? Fascinante también escuchar que la roca es la punta de la ciudad de la Atlántida ideada por Platón, para alertar sobre las consecuencias de la corrupción y la arrogancia. En sus Diálogos, Platón narra cómo los dioses castigaron la soberbia de los atlantes con terremotos e inundaciones que acabaron con el hundimiento de la isla bajo el mar.

Me he quedado un ratito, suspendida en el agua, contemplando la piedra de Es Vedrà y pensando en todo lo que había leído en el coche, de camino a este lugar. Pienso ahora que debería haberme acercado más a la isla y ponerme a tiro de los cantos de sirena que podrían haber impedido mi vuelta a casa.

Qué poco excitante pensar que la mayor aventura que puede ofrecerme mi particular odisea es volver a meterme entre pecho y espalda mi cóctel especial Fin de vacaciones en Ibiza, sobre base de tranquilizante para perro y Biodramina con cafeína. Esa sí es una experiencia energética verificada. Sabiendo lo que sé sobre esta alquimia, (cortesía de una mala praxis doméstica), me siento capaz de localizar yo solita la ubicación exacta de una Atlántida que nunca existió, encontrar los barcos perdidos en las Bermudas y cantar Asturias, patria querida con las sirenas que tentaron a Ulises, mientras pienso en que sea quien sea la Penélope que me aguarde, podrá seguir tejiendo de día y soltando de noche unas jornadas más, porque yo, de momento, lo de volver a «Ítaca» no lo veo.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Información básica sobre protección de datos: El responsable del proceso es Macarena Domaica Goñi. Tus datos serán tratados para recoger opiniones sobre las publicaciones del blog. La legitimación del tratamiento es por consentimiento del interesado. Tus datos serán tratados por Automattic Inc., EEUU para filtrar el spam. Tienes derecho a acceder, rectificar y cancelar los datos, así como otros derechos, como se explica en la política de privacidad.