Agosto imperfecto
Este mes y yo teníamos un acuerdo desde hace muchos años. Él tenía que ofrecérseme entero y yo tenía que entregarme por completo a las tareas de descansar, relajarme y sentirme requetebién, como solo soy capaz de sentirme en agosto. Como no hay alianza perfecta, empaquetar Vitoria en un lugar fresco y seco de mi alacena mental tenía un coste: no ver a mis amigas durante esas cuatro semanas. Este año como todo es raro, agosto también lo es. Las…