La mariposa
Una vez, de niña, me perdí por seguir el vuelo de una mariposa. La quería para mi padre. La mariposa hizo conmigo lo que quiso y se lo debió pasar en grande alejándome del juego de mis hermanos y de mi madre, que pasaba las mañanas de «caza» de mi padre haciendo punto. O tal vez fue que la mariposa quería enseñarme su monte. O que, simplemente, me faltaba conocimiento para calibrar el riesgo de perseguir la belleza sin ir…