Tipi-tapa
Hoy es un día grande. Enorme, de hecho. Me he puesto de pie y después de once semanas, he vuelto a andar. ¡Un hurra por mi pierna rota! Estoy feliz porque los pequeños avances dan mucha fuerza cuando el camino es largo. Ahora tengo dos piernas y dos patas y la oportunidad de esquinar mi motillo y recuperar la visión desde mi metro setenta. No quepo en mí de gozo. Además de sentir el suelo bajo mis dos pies, la…