A este lado
Siempre hay sitio en mi vigilia para tu pena. Te escucho llorar y ya mis propias lágrimas están fuera de lugar. Con los ojos enrojecidos y el rostro húmedo, acudo a tu llamada sin palabras. Te escucho, te entiendo y fabrico fórmulas mágicas para ti. Rescato todas tus capacidades y las pongo en valor para que atisbes tu destino. Me quiebro por dentro. Te dejo y me alejo sin querer hacerlo, sintiendo que no me llega el aire aquí a…