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La compra para la casa de mis padres ha resultado ser más pesada de lo que yo había previsto. He ido sola al supermercado. Que no es que vaya mucho pero, cuando lo hago, es siempre acompañada, porque mi rodilla no admite mucha carga sin protestar. Cuando estaba metiendo los artículos en las bolsas y he sido consciente de que no había calibrado el percal en el que me estaba metiendo, he mirado a la persona que me había saludado…