El patio de los miedos
Oigo un llanto. No tengo claro si es en mi sueño, en mi pesadilla o en mi patio de los miedos. No sé quién llora; ni siquiera si a lo mejor soy yo. Me levanto y compruebo si la paz se ha roto en alguna de las habitaciones. Las respiraciones profundas y el frotarse de unas sábanas con un cambio de postura camuflan una contenida congoja que escucho más con el corazón que con los oídos. Me veo de pie…