Siempre es la misma carajada
Sin más, añadir a mi entrada de ayer que hoy me siento ciertamente acompañada en mi estado de locura transitoria asociada a frentes fríos indeseados. Esta misma mañana en el tranvía tenía lugar esta conversación que reproduzco con toda la fidelidad de la que mi veloz bolígrafo ha sido capaz: —¿Ya miraste el tiempo para hoy? —No. Ya no lo miro, porque es siempre la misma carajada. A estas alturas del año guardándonos con chaquetas. —Aaaaaah, sí. Así es la…