Que no nos representan
Tengo una pequeña indignada en mi casa. Podría haber dicho que tengo dos, pero sería hablar de otra cosa: de estos niños y niñas de hoy en día, que son tan libres que se pueden permitir el lujo de indignarse con frecuencia. Criaturitas. Pero yo lo que tengo es una cantarina que, en su distraído deambular de una a otra habitación, corea: «Que no, que no, que no nos representan». A mí me da la risa. «Dios mío, ¿por qué…