Los surcos del azar

Los surcos del azar

Acabo de empezar a leer el libro de Paco Roca que ha inspirado esta entrada. Cuenta y pone en valor la historia de los republicanos exiliados que formaron parte de La Nueve, la Novena Compañía de la División Leclerc, que fue la primera en llegar a la liberación de París en la Segunda Guerra Mundial.

En las primeras páginas de esta novela gráfica se recoge la cita de Antonio Machado que da lugar al título del libro: «¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar?». También yo me lo pregunto: ¿para qué?

Cargamos con demasiada responsabilidad cuando aceptamos que estamos en ese punto y lugar a donde nos han llevado las decisiones que hemos tomado en la vida. De esta forma, el azar se va de rositas sin cargos y pudiera parecer que lo que nos pasa, bueno y malo, es porque nos lo hemos ganado a base de acertar y errar. No sé entonces cómo explicar esos desajustes que hacen posible que personas capaces, dotadas con herramientas -a priori- suficientes para el camino, sean azotadas por la vida sin piedad. Cuesta pensar que les hayan llevado hasta allí sus malas decisiones. Yo veo claramente agazapado al azar moviendo los hilos de nuestra existencia, marcando surcos a la medida de nuestros pasos. Y no veo los caminos por ninguna parte; no, en el sentido de ruta escogida en un ejercicio de libertad personal, para el viaje y el destino. ¿Para qué llamar caminos a los surcos del azar? ¿Otro engaño para hacer más llevadera la travesía, para combatir el miedo a lo que no podemos controlar?

No somos tan poderosos los seres humanos como para tener la última palabra en el diseño de los mapas de nuestra carrera y, menos aún, de nuestra meta. Hacemos lo que podemos; llenamos nuestras alforjas de saberes, aptitudes y actitudes queriendo acertar para llegar mejor, más lejos y en mejores condiciones. Pero si es cierto, como decía el poeta, que no transitamos caminos sino surcos del azar, para qué tanto miedo a lo que sea que nos aguarde. Si cuando lo inesperado llega, no queda más remedio que poner un pie delante del otro y seguir, seguir, seguir.

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