Un ratito en 1978
De niña viví una ensoñación. De hecho, varias. Esta, como las otras, la he contado muchas veces. A mis hijas les encanta. Corrían los años 70. Estaba enredando en torno a mi madre que en esos momentos planchaba: —Macarena, te vas a acabar quemando. Y así fue. Las madres vemos venir, ahora lo sé. Me quemé un dedo. Mi madre me mandó subir a casa de una vecina de esas que hace décadas se sentían como hermanas y con las…