Un arcoíris en la calle San Antonio
Un bonito sol iluminaba esta tarde la ciudad. En la calle San Antonio, una ventana recibía un espectacular cañón de luz dorada y tibia. Al mismo tiempo, en la acera de enfrente llovía fino y triste. De lado a lado de la calle, un arcoíris obligaba a levantar la mirada para despedir a Ori, que caminaba sereno hacia su destino sin poder evitar mirar lo que iba dejando atrás con cada uno de sus pasos: un hogar, cuidados, amor, caricias…