Cuando corremos
¡Qué liberador, Baloo, verte correr detrás de tu pelota! Excitado como un cachorro., veloz como si de ello dependiera el próximo lanzamiento. ¡Qué sonrisa se me ha dibujado en la cara contemplando la fuerza de tus patas, tu musculatura entregada a la carrera, tu pelazo brillante acompañando el alarde de tu galope! He sentido que era yo quien corría así, quien tenía un objetivo claro y redondo, y me entregaba a él bajo este sol de invierno confuso y primavera…