Elí, Elí…
Estoy aburrida. Muy aburrida. No recordaba esta sensación porque yo nunca me aburro; a mí nunca me alcanza el tiempo para hacer todo lo que quisiera. Pero he descubierto que yo también puedo ser víctima de esta sensación tan desasosegante de ver pasar las horas lentamente, sintiendo que desprecio un tesoro y sin poder evitarlo. Recientemente han coincidido tres cosas a las que soy muy vulnerable: las navidades, el frío (nieve) y la falta de libertad. Las primeras se resisten…