Frágil
Creo que es la primera vez en mi vida que me siento frágil. FRAGIL, con mayúsculas. Me han pasado cosas, claro, como a todo el mundo; pero siempre me he sentido capaz de poder con ellas. Y, además, con la certeza de que podía sola; como una niña a la que ofende sentir la proximidad de unos brazos tras su espalda, cuando por fin integra la confianza necesaria para ponerse de pie. Es curiosa esta comparativa que brota de mi…