Una bronca descomunal
Acabo de tener una bronca descomunal. Como te lo estoy contando. Todavía me tiemblan las piernas de los nervios. No me he guardado nada, ha sido sanador. Todos y cada uno de los reproches que me están chupando la energía en las últimas semanas han salido de mí como los enjambres de bichos salían de la boca de aquel negro tan bueno de La milla verde. Estoy muy orgullosa de mi asalto. Qué locuacidad la mía, qué agilidad comunicativa, qué…