Atardecer
-¡Qué poco acostumbrados estamos a ver atardeceres! -dice Javier, mientras los colores del ocaso alumbran la carretera como si fueran versos-. Como en Vitoria está siempre nublado… Así es. Y precisamente por eso, este instante capturado por mi linda Olarizu, nos atrapa en unos minutos de belleza sobrecogedora. La vida está constantemente obsequiándonos con bocaditos de hermosura y milagro, que no siempre apreciamos. La urgencia del camino, el muelle interior que nos arranca del momento… La melodía del flautista que…