Caer solo un poco
Noto el peso del abrigo sobre la espalda y siento como una soga al cuello la bufanda. Sé que hace frío porque mis manos están gélidas, los ojos me lloran y las personas que me cruzo andan recogidas, pero a mí me estorba la ropa: desabrocho todos los botones que me oprimen y siento alivio. Me retiro la mascarilla y se me enreda con los cables de los auriculares. No puedo deshacer el lío; tengo en una mano el pañuelo,…