Easy
Agarró la empuñadura del cuchillo jamonero con la mano que tenía libre. Con la otra mantenía el teléfono adherido a su oreja ardiente, tras los 17 minutos que llevaba en espera del 1004. Con las pupilas dilatadas y un ligero temblor en sus labios, decidió que no estaba dispuesto a seguir escuchando en bucle Easy, de Soul Catalys, ni aquel mensaje que sentía programado en su cerebro para el resto de sus días y que anticipaba la tragedia. Por última…