Laputa
Cada día soy más malhablada. Tampoco mucho, pero más de lo que he sido. ¿Razón? La vida esta, que me trae loca. Nadie duda de la fuerza expresiva de un taco bien colocado: una situación equis y la provocación justa son el caldo de cultivo para un ¡joder!, un ¡qué cojones! (el WTF! se ha instalado en mi casa y lo noto a gusto) e, incluso, un ¡me cago en la puta!, con el tempo y contundencia con la que…