Ni el kit kat fluye
Llevaba una eternidad sin publicar. No entraré en detalles, a la vida a veces le caigo mal y me castiga. Creo que es eso, pero yo qué sé. El día ha comenzado irritante. He estrenado (o intentado) un gorrito de lluvia, para no ponerme la capucha. Cuando te mueves en bicicleta, a las capuchas las carga el diablo, porque se giran en sentido contrario a tu cabeza y no ves nada. Al grano: mi cabeza no era lo suficientemente grande…