Cante en la mejillonera
Cuando una sale del terruño, le pasan cosas que en casa no pasan ya. Vengo de darme un festín de mejillones y patatas bravas en un local donde media docena de tenores llevan al limite la proyección de sus voces para cantarle a cocina: «¡Escocesa!«, «¡Vinagreta y bocata de calamares!», «¡Calamares para llevar!»… Las conversaciones se suspenden durante esos dos a cuatro segundos necesarios para el mandado, porque sin par ruido comunicativo va en el lote y, a todas luces,…