Fechas violentas
A la fuerza y sin opciones de otra cosa, se acostumbran a latir los corazones que perdieron su referencia, la primera, la del mismo origen; la de aquellos meses de nadar en amor y esperanza, aprendiendo a vivir dentro para asomar fuera. A la fuerza y sin opciones, la ausencia se instala en el día a día y acompaña —como un fantasma que prepara el próximo asalto— los amaneceres nublados y los atardeceres rojos. Van pasando los meses y van…