Airecito en mi noche de verano
He invitado a entrar en la habitación a ese airecilto tímido que minutos antes jugueteaba con los mechones escapados de mi coleta. Estaba ahí fuera; lo he sentido cuando estaba asomada y atenta al origen del ruido de la calle, en esta ciudad que en verano no duerme. Ahora estoy dentro y el airecito ha pasado de largo. Quizá mientras escribo este texto robado al guion de mis sueños, coquetea con otro flequillo o con un biquini prendido en un…